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Inteligencia Artificial: ¿más inteligente que los humanos?

Updated: Oct 11



La Inteligencia Artificial (IA) es, sin duda, una tecnología que está transformando las esferas sociales, económicas y políticas de nuestra sociedad. Al operar con datos masivos que son utilizados por algoritmos programados que predicen y generan conocimiento, esta tecnología tiene la capacidad de aprender y tomar decisiones por si mismas. La IA tiene el potencial de contribuir a solucionar algunos de los problemas más complejos de la humanidad como son la salud, las pandemias, la educación y el cambio climático, entre muchos otros, que los humanos no hemos logrado solucionar.



Sin embargo, esta misma capacidad ha generado preocupaciones respecto a la posibilidad de que esta tecnología sea igual o más inteligente que el ser humano. Surgen preocupaciones sobre la sustitución de los humanos por maquinas en diversas esferas de las actividades humanas. De hecho, esto ya está ocurriendo. Pero aún cuando muy probablemente la inteligencia de IA seguirá aumentando y sustituyendo actividades de humanos, sabemos que las maquinas no tienen la inteligencia emocional (aunque la entiendan), comprensión del entorno, creatividad, y de liderazgo que tenemos los humanos. La pregunta obligada es ¿cómo utilizamos estas dos formas de inteligencia y las canalizamos hacia el avance del desarrollo humano?



La IA no disminuirá desigualdades por si misma, a menos que se desarrollen políticas y regulaciones diseñadas con estos objetivos. De hecho, esta tecnología también tiene la capacidad de causar daños; de profundizar y perpetuar injusticias así como desigualdades estructurales. La tecnología no es neutral y su diseño lo es menos aún. El diseño de datos masivos y de las actividades de los algoritmos empleados por IA son generados por redes sociales globales que vigilan los comportamientos humanos y, más aún, generan discriminaciones contra minorías así como riesgos a la privacidad.


El desarrollo de la IA requiere de nuevas estructuras legales, institucionales y regulatorias que garanticen aplicaciones éticas, que respeten los derechos humanos y generen mecanismos para promover un desarrollo incluyente, equitativo y justo. Para ello, es indispensable un debate público inclusivo que incluya a especialistas, sociedad civil, académicos y al sector privado. El valor social de la IA se determina colectivamente, de forma transparente que generé confianza y provea una adopción social inclusiva.


El Senado mexicano ha lanzado una alianza nacional sobre IA (ania.org.mx) que busca generar justo este debate público. Es una iniciativa importante para el desarrollo de IA que no sea politizada y cuyos resultados se entreguen a las candidatas a la presidencia en México.


El próximo gobierno debe promover la adopción de nuevas tecnologías que generen mecanismos radicalmente más eficientes y efectivos que empoderen a las poblaciones más vulnerables, provea protecciones sociales y genere una economía social de IA.


Judith Mariscal

@judithmariscal

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