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La SCJN desconecta a la IA

Escrito por: Claudia Jiménez


La reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) respecto a los derechos de autor sobre obras generadas con Inteligencia Artificial (IA) representa un retroceso para México y aumenta significativamente la incertidumbre jurídica en un tema clave para la innovación y la economía digital del país.


El 2 de julio, la Segunda Sala resolvió el amparo promovido por Gerald García Báez, quien buscaba registrar como propia una creación visual generada mediante IA. Aunque la Corte coincidió inicialmente con criterios internacionales al afirmar que las obras sin autor humano no son protegibles, fue más allá al declarar que cualquier obra generada por IA se convierte automáticamente en dominio público.


Este fallo, que pretende marcar una línea clara entre lo humano y lo tecnológico, termina generando un precedente preocupante. En lugar de proporcionar claridad, introduce mayor ambigüedad al no definir adecuadamente niveles específicos de intervención humana ni distinguir claramente entre distintas tecnologías IA.


Especialistas en propiedad intelectual alertan sobre las posibles consecuencias negativas de esta interpretación amplia, ya que podría dejar sin protección jurídica múltiples desarrollos en los que la IA es una herramienta que complementa la creatividad humana. Al carecer de criterios claros, la resolución traslada la responsabilidad a los creadores, obligándolos a demostrar exhaustivamente el grado de intervención humana en cada caso.


El principal problema del fallo es que confunde de entrada la IA con la IA generativa, ignorando la complejidad real de los procesos creativos actuales, que suelen involucrar tanto elementos humanos como tecnológicos. La mayoría de las obras producidas con IA están en una zona intermedia, no exclusivamente humana ni completamente artificial.


Además, la SCJN no considera adecuadamente las implicaciones económicas y estratégicas de su decisión. Al determinar que todas las creaciones generadas por IA son automáticamente de dominio público, podría desincentivar inversiones importantes en sectores como el diseño industrial, la tecnología financiera y las industrias creativas.

Esta postura de la Corte mexicana contrasta con prácticas internacionales más prudentes, donde países como Estados Unidos evalúan detalladamente el grado de intervención humana, y Reino Unido reconoce explícitamente el valor creativo de las instrucciones humanas dadas a los sistemas de IA.


En lugar de aportar criterios claros y constructivos al debate global sobre IA y propiedad intelectual, la SCJN optó por una resolución que, lejos de facilitar, complica el desarrollo tecnológico nacional. Esta decisión podría interpretarse como una penalización indirecta por utilizar tecnologías innovadoras, lo cual es contraproducente en un mundo cada vez más dependiente del desarrollo digital.


El fallo es ya un hecho jurídico en México. Por ello, es indispensable que el Instituto Nacional de Derechos de Autor (INDAUTOR), proporcione criterios técnicos detallados para aclarar y matizar el grado de intervención humana necesario, asegurando así que la tecnología impulse, en lugar de obstaculizar, la creatividad, la innovación y el desarrollo económico del país.


La resolución deja abiertas cuestiones prácticas importantes: cómo se demostrará la intervención humana suficiente y qué mecanismos validarán dicha información. Está en juego no solo la protección de las ideas, sino el futuro digital del país.


Claudia es Doctora en Ciencias Políticas y Sociales, profesora del Tecnológico de Monterrey en Ética e Inteligencia artificial. Pionera de IA en aula.  Chief AI Officer CPTM   por Silicon Valley Certification Hub. Socio fundadora de Crea con IA. Articulista en Arena Pública sobre temas de tecnología e innovación.

 

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