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Mesa 5: Infraestructura y Datos

El 13 de octubre tuve la oportunidad de liderar la mesa 5 “Infraestructura y datos”, en la que participaron expertos que analizaron la situación del país en materia de la capa de datos, al respecto quiero destacar las ideas de los colegas que dieron voz a esta mesa con lo siguiente:


La gestión de datos, en un mundo cada vez más digitalizado, se ha convertido en pieza fundamental para garantizar un funcionamiento eficiente y ético de la sociedad. Los datos son el agua del siglo XXI, y su importancia no puede ser subestimada, su falta de estructura no solo dificulta el control de los datos, sino que también puede tener efectos impredecibles y no deseados.


Buscar fortalecer la estructura de gestión de datos con una vocación pública es esencial. Los datos desempeñan un papel central en la toma de decisiones gubernamentales y en la prestación de servicios públicos y privados eficientes, por lo que es fundamental contar con infraestructura necesaria para recopilar, almacenar y gestionar datos de manera masiva y efectiva.


En ese sentido, la innovación responsable en términos de tecnología puede tener un impacto profundo en la sociedad al maximizar los beneficios positivos mientras minimiza los efectos perjudiciales, por lo que es importante destacar que todos los usos de datos deben ser legales y éticos; ser estrictos con la legalidad no debe interrumpir la innovación.


Cuando un país reconoce el valor de los datos, es esencial identificar y definir los datos estratégicos que se compartirán con el gobierno en aras de fomentar la colaboración en beneficio de la sociedad en su conjunto. Este enfoque es especialmente relevante en áreas de alta importancia, donde la claridad, los acuerdos y las obligaciones son esenciales para garantizar el intercambio de datos con un enfoque en la protección de datos personales.


Los datos estratégicos se refieren a la información crítica que, cuando se comparte con el gobierno, puede respaldar la formulación de políticas y la toma de decisiones informadas. Estos datos pueden abarcar una amplia gama de áreas, desde la salud pública y la seguridad nacional hasta la planificación urbana y el medio ambiente.


La clave está en establecer marcos legales y regulaciones claras que rijan el intercambio de datos, garantizando la protección de datos personales y la privacidad de los ciudadanos. Esto implica definir claramente las obligaciones y responsabilidades tanto de las entidades gubernamentales como de las organizaciones o individuos que comparten datos. Además, es fundamental que este proceso se lleve a cabo con la participación de todas las partes interesadas y con un enfoque en el bienestar común.


La cooperación y la estandarización de datos son fundamentales para abordar problemas públicos complejos que trascienden las fronteras. Al hacer que los datos sean más accesibles y compatibles, se pueden desarrollar estrategias más efectivas para abordar desafíos transfronterizos y generar soluciones que beneficien a múltiples jurisdicciones.


En este contexto, también es importante considerar una visión histórica que permita el traspaso de tecnología para fomentar la conservación de datos a lo largo de los siglos. Esto implica buscar respaldos físicos y tener leyes claras de archivos para prevenir un ciberataque y evitar un punto crítico en la pérdida de información invaluable.


La gestión responsable de datos es esencial para garantizar que la tecnología sirva a los valores humanos y maximice los beneficios para la sociedad. La ética, la cooperación, la estandarización y la inversión pública en infraestructura son pilares fundamentales en esta tarea. Al reconocer la importancia de los datos y garantizar su integridad a lo largo del tiempo, podemos construir un futuro más ético y sostenible en la era de la información.

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